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martes, enero 08, 2008

La tecnología abre la brecha entre sexos

Los hombres usan Internet más horas que las mujeres. Y la mayor parte de los contenidos están pensados para ellos y se incide más en su formación tecnológica. Los hombres ven el mundo digital más enfocado al ocio; ellas, a lo práctico (algo que compruebo a diario con mis compañero/as de trabajo, amigo/as y parientes), según afirma la periodista Carmen Morán, en esta nota publicada el 4 de enero de 2008 en el diario El País.

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El acceso y el uso de las nuevas tecnologías está abriendo brechas digitales, pero no sólo entre el mundo occidental y los países pobres, también entre hombres y mujeres y en esto último no hay distinciones por zonas geográficas. Los datos que llegan de los países más desarrollados indican que las mujeres se están quedando atrás, que no tienen tanto tiempo como quisieran para navegar sin rumbo determinado en Internet, que no encuentran en la Red lo que andan buscando y que su formación académica, menos tecnológica que la de los hombres, no propicia un acercamiento fluido al ordenador.

¿Cómo se explica, si no, que entre las tituladas y titulados universitarios, haya de 15 a 20 puntos de diferencia a la hora de conectar un módem o una impresora? "En este caso, puesto que ambos tienen los mismos estudios, la brecha se debe a su especialidad académica. Los hombres se matriculan más en carreras tecnológicas y ellas en otras ramas más sociales, de humanidades o sanitarias, y esa es otra brecha que se abre cada vez más en toda Europa", explica la catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense Cecilia Castaño.

Algo parecido ocurre cuando los estudios son inferiores: ellos siempre sacan ventaja en esas tareas más complejas al manejar programas informáticos. "Es una cuestión educacional, a los niños se les transmite más confianza en las máquinas", afirma Castaño.

Tampoco pasan el mismo tiempo en Internet los hombres y mujeres con estudios universitarios, ni mucho menos; entre ambos hay una diferencia de 20 puntos. Ellas alegan falta de tiempo, contenidos que no les gustan y el uso que hacen del ordenador se circunscribe al trabajo y algunas consultas de carácter práctico. "Consultan posibles empleos, asuntos relacionados con la educación o la sanidad para la familia...". Sin embargo, los hombres sí parecen tener tiempo porque parte de su navegación es por ocio y consumo: deporte, la bolsa, pornografía...

El equipo de Cecilia Castaño ha pasado un año entero interpretando los datos de la encuesta sobre uso de las Tecnologías de la Información (TIC) del INE para entresacar las diferencias entre hombres y mujeres y buscar los porqués. Para ello han reunido a grupos de mujeres (estudiantes universitarias, profesoras de secundaria, ingenieras e informáticas, emprendedoras con sus propios negocios, teletrabajadoras) y un grupo de hombres que reunía las mismas características.

A partir de ahí han podido saber que ellos pasan más tiempo en Internet, lo utilizan más para tramitar cuestiones administrativas, comprar y hacer transacciones bancarias; ellas, sin embargo, lo usan menos y de una forma más práctica, para resolver cuestiones sanitarias o buscar formación laboral o académica. También compran menos por Internet y sobre todo productos para el hogar, mientras que entre los hombres las adquisiciones más habituales son de material informático.

"La impresión más clara es que han trasladado los roles habituales al campo de las nuevas tecnologías", afirma Castaño. Tanto es así que las mujeres usan más el móvil y el correo electrónico para hablar y relacionarse, mientras que los hombres dan un uso más práctico a estos dos sistemas de comunicación.

Consultados hombres y mujeres por estas diferencias, ellos se atribuyen mayor interés y destrezas respecto a las nuevas tecnologías, aunque afirman que las mujeres jóvenes ya presentan estas mismas características. También creen que las mujeres son más prácticas y eso se aprecia en el uso de las tecnologías. Y opinan que los roles de género marcan esta diferencia.

Las mujeres, por su parte, señalan factores socioeducativos históricos y una incorporación tardía de la mujer al trabajo como una de las causas de su acercamiento más dificultoso a las nuevas tecnologías. También piensan que la mujer tiene mayor habilidad verbal frente a la tecnológica, que, a su juicio, favorece a los hombres. Pero se quejan de que los contenidos que se encuentran están muy pensados para los varones y que también influyen los factores económicos.

"Cuando en una familia hay jovencitos estudiantes es más probable que haya ordenador y que los padres quieran navegar con ellos, pero eso siempre beneficia al padre y afecta negativamente a la madre. Ella no saca tiempo, precisamente por atender otras tareas relacionadas con los hijos mientras que para el padre acompañarlos aumenta su contacto con el ordenador", afirma Castaño.

Los estudios y la menor relación de la madre con el ordenador ejercen una gran influencia en los hijos, pero por esta cuestión no se pregunta en las encuestas.

¿Una cuestión de talento?

La creatividad y el talento son factores que las empresas dicen tener muy en cuenta en la selección y promoción del personal. También en el sector de las nuevas tecnologías se aprecian, por lo visto, aunque los hombres siguen copando los puestos de responsabilidad y las mujeres exponiendo quejas tradicionales que les impiden romper el techo de cristal tecnológico.En las entrevistas mantenidas con directivas y mujeres miembros de los consejos de Administración del sector de las nuevas tecnologías (siete mujeres y dos hombres) se percibe que entre los hombres que han llegado hay una experiencia prolongada en la empresa jalonada de ascensos. Mientras, las directivas han pasado por otros sectores y han demostrado capacidad de adaptabilidad y una gran pasión por su trabajo. "La mayoría de ellas hace malabarismos para conciliar su vida laboral y personal y ha tenido que hacer sacrificios. Ellos también reconocen obstáculos para avanzar, pero pagan más gustosamente el precio", se lee en el estudio de Cecilia Castaño, catedrática de Economía Aplicada de la Complutense."Se habla de talento, pero ¿quién lo mide?", dice Castaño. "A la hora de la verdad en los puestos de responsabilidad de las empresas entran personas mediante cuotas políticas, no siempre por talento. Y las mujeres suelen ser invisibles en eso", explica. Castaño pone el ejemplo de la Orquesta Sinfónica de Boston. "Nunca entraban mujeres, hasta que hicieron una audición a ciegas, no se veía al aspirante, y la cosa cambió".

(fin)

lunes, julio 09, 2007

La ruta de los 40, un camino incierto


Hace una semana se aprobó la ley por la cual el Gobierno de la Ciudad beneficiará a pymes que tomen empleados mayores de 45 años. Su sanción es una prueba más de las dificultades para conseguir trabajo cuando se ha superado la tercera década. Una nota de la periodista Ana Moreno, publicada en el diario porteño La Nación el 8 de julio de 2007. Si pasás por una situación similar a la que describe en la nota podés expresarte en este blog de Kau Amigos.

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Se busca profesional para jefe de producto. Requisitos: universitario graduado con experiencia en el área, entre 25 y 35 años. Recepcionista para importante inmobiliaria. Buena presencia; inglés, computación, de 20 a 35 años. Importante empresa de telecomunicaciones seleccionará ejecutivo de cuentas, con experiencia acreditable y título universitario, entre 35 y 45 (excluyente).

El excluyente suena más fuerte a partir de los 40 años. Y esta frontera se ve reflejada en cifras. Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la tasa de desempleo en la ciudad de Buenos Aires es del 4,1% en la franja de 25 a 49 años, pero trepa a 6,6 cuando se la considera a partir de los 50.

Pero además de los índices, "uno de los principales problemas que trae esta restricción en las búsquedas es que se pierde mucho conocimiento -explica Guillermo de Ancizar, director del centro de capacitación y desarrollo Caminos Compartidos-. Se deja de lado el saber concreto de alguien de 50, por el potencial de alguien de 30".

Para facilitar la reinserción laboral, el pasado 28 de junio la Legislatura porteña creó un régimen especial de empleo para personas mayores de 45. A través de esta ley, las empresas que incorporen a desocupados que superen esa edad recibirán durante un año un subsidio del 15% del salario mínimo.

Este proyecto se enmarca en un régimen de ayuda a las micro, pequeñas y medianas empresas, que son las que pueden acceder a este beneficio. Mediante este régimen, las compañías pueden incorporar hasta 10 nuevos trabajadores, siempre y cuando no superen el 50% del personal que ya tenían.

La edad excluyente es de 45 años o más. Para poder ser contratado, además, hay que estar desempleado, tener residencia en la ciudad de Buenos Aires por un período no menor a dos años antes de la incorporación, y no recibir jubilación ni ayuda económica del Estado.

La realidad es que losprofesionales jóvenes tienen por ahora la primacía casi absoluta a la hora de la selección para un puesto. Los especialistas aducen diferentes motivos para explicar por qué las empresas centran sus búsquedas en gente tan joven. Pero todos coinciden en dos factores fundamentales: el económico y el desarrollo profesional.

"Buscan personas bastante jóvenes para que crezcan dentro de su modelo corporativo y para formarlos con los valores y estilos de trabajo de la organización -explica Amalia Vanoli, presidenta de Tiempo Real Consultores-. Creen que alguien más grande no puede adaptarse a una nueva cultura, pero eso, en realidad, depende del grado de flexibilidad de cada persona". Y agrega que, desde el punto de vista económico, prefieren a jóvenes porque "la experiencia aumenta el costo de los salarios".

Otras razones que explican el límite de edad son las que dan en CV Consultores, por ejemplo, que están realizando dos búsquedas hasta los 27 años. "Al indagar más los requerimientos de la empresa, nos enteramos de que querían contratar a jóvenes profesionales, para que desarrollaran su potencial dentro de la empresa."

Por su parte, la consultora Direcciona busca contadores de hasta 28 años para el cargo de analista de impuestos senior. Según explican, quien los contactó pone este límite porque "tiene muchos programas de jóvenes profesionales, y busca gente de entre 35 y 40 años para los mandos medios, así no hay desfase", aclaran.

Sin restricciones

Los 40 no llegan a todos por igual. En algunos campos, la falta de jóvenes calificados obliga a las compañías a levantar algunas barreras. "En el área de sistemas hay ciertos conocimientos que sólo puede tener una persona de 48 años o más -dice Vanoli- porque maneja tanto la tecnología anterior como la actual. Cuando hay que migrar de un sistema a otro, por ejemplo, los jóvenes no están formados para hacerlo." Sin embargo, las preferencias permanecen: "En las áreas que las empresas pueden elegir suelen optar por los más jóvenes", aclara.

La rama de las ingenierías es otra de las que se salva de las restricciones por edad. "En las industrias de la construcción y del petróleo, las empresas están incorporando personas mayores de 55 años, porque no encuentran gente para sus proyectos", explica Javier Tabakman, director de Capital Humano para el Cono Sur de Mercer Human Resource Consulting.

Según Tabakman, en algunas empresas multinacionales está prohibido restringir por edad en las búsquedas, por un tema de discriminación. Además, para él "la tendencia es abandonar este tipo de limitaciones, ya que la diversidad es considerada un valor cada vez más importante dentro de las compañías".

También influyen los diferentes tipos de empresas. Mientras que las multinacionales tienen una estructura fija para el crecimiento, "las argentinas, en especial las pymes, tienen un estilo más intuitivo, y las personas tienen más lugar para mostrar su flexibilidad", comenta Vanoli.

Juventud vs. experiencia

"Estuve más de dos meses sin trabajo", comenta Oscar D., que tiene 56 años y es visitador médico. Para reinsertarse, él también tuvo que recurrir a su red de contactos: "Buscaba en los diarios, pero muchas veces me decían que querían gente más joven o ni siquiera recibían mi currículum". Lo más difícil para Oscar fue no deprimirse: "Todos en mi familia trabajaban y yo me quedaba en casa. Me sentía completamente inútil".

Juan Martín M. es economista y se quedó sin trabajo a los 57. La búsqueda fue ardua y durante siete meses no tuvo novedades. A medida que pasaba el tiempo, su humor empeoraba: "Estuve muy angustiado y para muchas de las búsquedas publicadas no cumplía con el requisito de la edad", cuenta. Finalmente, pudo continuar su trayectoria laboral gracias a un contacto, pero su salario se redujo: en su nuevo trabajo cobra la mitad que en el anterior.

Olga Hammar, presidenta de la Comisión Tripartita de Igualdad de Trato y Oportunidades en el mundo laboral (CTIO) del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, comenta que hay una contradicción muy fuerte en las empresas ya que "dicen que no pueden encontrar personal capacitado, pero dejan de lado, precisamente, a quienes cuentan con esa formación".

Como contraejemplo de lo que ocurre en nuestro país y a nivel regional, Hammar destaca que en Europa, debido a la prolongación de la vida activa, están considerando modificar el sistema jubilatorio para aprovechar la experiencia y la capacidad adquiridas de las personas de más edad.

Por otro lado, para tratar de reducir la brecha entre el límite de edad de las búsquedas y la edad necesaria para jubilarse, en 2004 un grupo de cuarenta personas se reunió y creó la Asociación 50 a 60. Hoy, a través de su portal ( www.asociacion50a60.com.ar ) reciben miles de consultas y se ocupan de temas que afectan a los trabajadores de esa franja etaria.

Los problemas encadenados a este fenómeno son muchos. Pero, concluye Hammar, "ninguna universidad puede reemplazar el conocimiento de la experiencia".

(fin)